¿Por qué a mí?

¿Por qué a mí? Esta es la pregunta que seguramente te has hecho. Empecé a ver una serie en Netflix, Mi otra yo, en la cual se hace alusión precisamente a esta pregunta y a su respuesta.

Hay dos pensamientos comunes entre las personas que hemos sido diagnosticadas: el primero, «me lo merezco»; el segundo, «no me lo merezco». El merecimiento, según nuestro pensamiento occidental o lógica, parece ir de la mano con el bien o el mal: si te comportas adecuadamente, mereces como consecuencia un buen trato de parte de la vida; si no lo haces, mereces lo contrario, un castigo.

«El ser humano no quiere ser molestado, y ello hace que empiece la lucha contra el síntoma. La lucha exige atención y dedicación: el síntoma siempre consigue que estemos pendientes de él.»

La enfermedad como mensajera

La enfermedad, inicialmente, es leída como un no merecimiento: ¿yo qué hice, qué generó esta enfermedad, o aún peor, qué me hicieron?

En la serie, una de las amigas con las que comienza la historia es diagnosticada con cáncer. Cuando acude a una ayuda alternativa a la medicina, la persona que la recibe le pregunta: ¿eres capaz de agradecerle al cáncer?

Ella dice que no, que no es posible, pues eso compromete su vida, le ha traído dolor y sufrimiento; imposible agradecerle. Así es, esta es la típica respuesta. Puede que en este momento estés odiando la enfermedad —la odias porque has sido una persona buena— o la recibas con un toque de resignación: «es lo que me tocó».

Te hago esta pregunta a ti

¿Eres capaz de agradecerle a tu diagnóstico, a ese dolor, a esa incomodidad o malestar? Si tu respuesta es no, entonces te invito a reconsiderar, pues cada enfermedad es un mensajero de tu cuerpo para que vuelvas a tu esencia; seguro llegó a ti a recordarte algo.

¿Y qué es la esencia? Lo que eres interiormente. Tu esencia es el amor puro y perfecto que vino en plantilla original al nacer: volver a conectarte con tu propia presencia, luz y protección, sin que esto dependa de otras personas, de tu propia salud, ni de otras circunstancias como la relación con tus padres o tus propios traumas.

En el caso de la serie, la mujer diagnosticada se abre a ver su dolor asociado a una vivencia de su niñez, donde presenció la muerte de su padre. Por eso, en su trabajo emocional y espiritual, finalmente puede honrar a su padre y soltar ese dolor. Así descubre su capacidad de sanar, solo con conectar con lo que la hace feliz ahora. Aquí y ahora.

Si tu respuesta es sí, «estoy dispuesta a agradecerle», es porque ya estás en la conciencia y estás avanzando hacia una aceptación que seguramente te llevará de vuelta a tu salud.

Mi propia experiencia

Habiendo vivido una experiencia con un diagnóstico, debo decir que esto cambió totalmente mi vida, y actualmente estoy agradecida por el camino al cual me ha llevado. Gracias a este diagnóstico estoy escribiendo ahora estas líneas para ti: he descubierto mi talento para escribir, para acompañar a personas en sus procesos de transformación y sanación, así como para la danza, arte en el cual me he involucrado recientemente.

Ahora estoy encontrándome y gozando de mi propia presencia. No pudo ser de otra forma mejor. Y por ende, me atreví a confiar en mí misma, en mis talentos y en amar la vida que tengo.

«Aquello que en nuestro cuerpo se manifiesta como síntoma es la expresión visible de un proceso invisible, y con su señal pretende interrumpir nuestro proceder habitual, avisarnos de una anomalía y obligarnos a hacer una indagación.»

Hermosa mujer que lees este artículo: ¡date la oportunidad de ver más allá de lo que te muestra tu cuerpo, y encontrarás un mundo maravilloso y cambia la pregunta! ¿Para qué? Y reposa en la pregunta como dice Jeff Foster, no necesitas la respuesta, reposa en la pregunta lo que sea necesario, quizá no lo sabes ahora, pero solo planteártelo te puede modificar la manera como estas viviendo esta experiencia. 

 

“Aquí está la diferencia entre combatir la enfermedad y transmutar la enfermedad. La curación se produce exclusivamente desde una enfermedad transmutada, nunca desde un síntoma derrotado, ya que la curación significa que el ser humano se hace más sano, más completo”

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